AL DESNUDO

Las personas debemos hacer lo que sentimos

Mi trayectoria vital se asemeja a una montaña rusa. He realizado siempre aquello que mi alma solicitaba. Me he esforzado en ser honesto conmigo mismo en cada etapa de la vida que disfruto.

Tengo sangre gitana de parte de mi abuela (adoptada). Mis dos abuelos eran artistas… uno violonchelista en la orquesta de Pau Casals… el otro pintor, aunque para mantener a sus familias, el músico se hizo contable y, el otro, un empresario que terminó en la cárcel. Luego se suicidó con una pistola porque su secretaria y amante se alió con su abogado para desfalcarlo. También mi padre se quitó la vida, pero de una manera más plácida.

Mis padres eran ambos actores populares. Recuerdo en mi infancia el shock que sufría al ir de la mano de mi madre… cuando levantaba la vista para mirarla, a veces era morena, a veces era rubia. Me desconcertaba hasta el punto de no saber si era una extraña. Mi padre, el galán de Romeo y Julieta en el teatro Romea de Barcelona tenía un mono llamado Romeo… del que se preocupaba más que de mí. Sé que cuando nací salí en la prensa, y que debuté con tres años. Durante mi infancia fui explotado como reclamo publicitario y artista de teatro y fotonovelas. Siempre que se necesitaba a un niño, ahí estaba el hijo de la pareja de moda… aunque mis progenitores nunca me compraron una pelota o una bicicleta, a pesar de haber alimentado económicamente el hogar por siete años. Fui un niño solitario que sólo sonreía en las fotos y los anuncios de la televisión.

Lo único que tengo en estos momentos es la música. Es mi puente con el mundo. Mi refugio. Puedo obtener paz y estabilidad, tal vez incluso pueda sustentarme con esta actividad. En los próximos años, seré a través de mis canciones nada más. Ya no quiero intentar “mejorar el mundo”. He hecho cuanto he podido en mis diversas etapas relacionadas con la innovación social. He llegado a un callejón sin salida. Pero decido saltar por encima del muro. Elijo continuar experimentando la vida. Exprimiéndola como un limón, hasta la última gota. Siempre me ha importado la gente, y como idealista que soy, he perseguido los abusos y las injusticias. Pero me toca ocuparme de mí… de nada sirve intentar salvar al mundo sino me salvo primero a mí.

Definitivamente, la música es una solución. Después de Ometepe (Nicaragua), encontré una salida al canalizar mi energía escribiendo. Un relato me ayudaba, y yo quería que ayudara a otras personas. Después de Samaná (República Dominicana), encontré mi aporte a la gran obra de la raza humana. La aplicación informática debía ser la recuperación de la dignidad y la libertad para los ciudadanos del planeta, pero el proyecto se ha quedado sobre el papel, únicamente como una promesa. Después de Yumuri (Cuba), encontré la confirmación en medio de la naturaleza. Yo “morí” otra vez para renacer de mis propias cenizas como Ave Fénix … pude escuchar a mi alma susurrar: música, salud, armonía, legado.

 

Share:

Leave a Reply