MICRO ABIERTO MADRID

“Al terminar la sesión de ese día, una persona se acercó y señaló que mis canciones… bien podían recitarse como poesías. Felicitó los textos inéditos que estuvimos compartiendo con un café al día siguiente. Trajo a un amigo que afirmó… son palabras muy necesarias en estos tiempos que corren”.

MICRO ABIERTO es una hermosa forma de decir “Tú tienes la palabra”. Los locales que ofrecen esta modalidad de “Micrófono Abierto al Público”, ponen a disposición de cualquier persona la oportunidad para dar a conocer su arte, ya sea música o poesía. En la mayoría de casos, se asigna un día diferente para los monologuistas y el humor.

En la capital española destacan “Café Libertad 8” en la calle Libertad número 8, “La Fídula” en la calle de las Huertas número 57 y “Calvario” en la calle Calvario número 16. La entrada es libre en los tres casos. Si lo desea, el público puede subirse al escenario durante las sesiones de Micro Abierto que suelen ser lunes, martes o miércoles, entre las 7 y las 11:30 de la noche. 

Ceden el escenario y el micrófono por cuatro minutos aproximadamente, para que los artistas presenten sus propuestas. Es habitual que en la misma sala, quienes asisten como público, son en su mayoría artistas que también participarán en dicha sesión de Micro Abierto, por lo que el nivel es alto, tanto en la crítica, como en el aplauso de aliento.

Hay quienes necesitan rodarse, apaciguar su pánico escénico. Hay quienes divulgan su mensaje y animan a difundirlo. También hay eternos principiantes, que año tras año se suben a cantar ante la audiencia, sin terminar de decidirse nunca a publicar un disco.

Ol Sasha busca la experiencia directa, el contacto formal con sus futuros seguidores. El debut oficial estaba previsto para deleite de las reclusas de una cárcel de mujeres en Alcalá de Henares, pero el Ministerio del Interior vetó la posibilidad.

Ol Sasha completa su anunciado “debut oficial” con la puesta en marcha de su propia App disponible en Google Play, únicamente para Android (no es posible para los usuarios de iPhone). Ofrece toda su discografía gratuitamente para conectar con su público. Queda claro el objetivo primordial: compartir con la ciudadanía planetaria.

Personalmente, afirmo que sus palabras de meses atrás son ciertas, cuando afirmo: “No quiero ni fama ni plata”. Su labor altruista de divulgación de un mensaje estimulante e inspirador, es absolutamente real. Hablamos de un hombre sincero, un artista fresco y natural, espontáneo, vital, además de un ciudadano comprometido con la innovación social y la mejora del mundo actual. Él… hace las cosas y deja que pasen las cosas… disfrutando del proceso, ajeno a los resultados.

Quizás se puedan comparar las salas que ofrecen esta modalidad de micrófonos abiertos con aquellos espacios clandestinos que surgieron para describir “en voz baja” la realidad de los sucesos del país. Hubo una época en que los “cantautores protesta” se apoderaron de la música para difundir la queja y la reclamación, exigiendo justicia y liberación. Más allá de toda duda razonable, sin confundirnos con aspectos folclóricos, la de Ol Sasha es una tarea de soluciones, nunca de protestar o maldecir. Pese al toque de queda de El Sistema, utiliza sus canciones igual que una vitrina y un altavoz, como radiografía social que retrata la enfermad, para  continuación, regalar de inmediato una salida, una alternativa, una movilización que inicia con el ritmo del Rockaware.

“Aunque quizás mi testimonio sea incómodo, nace del amor, la belleza y la verdad, para describir la oportunidad de la Sociedad Mejorada. Esta actividad, jamás debe ser ocultada o silenciada. No es un secreto lo que sucede en la Tierra. Es público y notorio. Pero el entretenimiento plano, lineal, artificial, de efectos especiales, se apodera de las mujeres y los hombres con rapidez, anestesiando, inoculando el veneno del materialismo y el miedo, el Ego en su máximo esplendor funcionando en la tercera dimensión.  Por tal motivo la música, que reúne a más personas que el deporte, la política o la religión, nos permite una melodía que vibra conectando las almas de nuestra raza”.

Así mismo es, apreciado Ol Sasha. Que nos grite el alma en las plazas públicas y en todos los teléfonos móviles del mundo. La música sigue siendo un lugar de resistencia, de encuentro, de esperanza. Simboliza el espacio para la honestidad y la intimidad, esa atmósfera que nos devuelve a nuestra autenticidad y potencialidad para librar batallas sanas desde la sabía toma de decisión, la actitud rectificada, y la conducta actualizada a nuestra época.

  Gracias por tu regalo.

Share:

Leave a Reply