HASTA EL FINAL

Leticia Herrera Hurtado

El movimiento de innovación social cuyo término SOCIEDAD MEJORADA se levanta como estandarte, no es exactamente una especie de «contracultura» o declaración pública de «anti-sistema». Se trata de una apuesta por la alternativa del concepto de una aldea global o una nación global, para que la Tierra sea percibida por todos como Nuestra Casa.

Las personas que se rodean de la música Rockaware son aficionada a las canciones de consciencia. Son canciones vinculadas a una utilidad social y que parten del empoderamiento ciudadano, de una alma activada, enamorada de la vida.

Hombres y mujeres «outsiders» para la cultura tradicional que impone la industria musical. El Sistema tiende a popularizar a los artistas que están sujetos a las normas. Port el contrario, los compositores e intérpretes del Rocakware, son de carácter independiente y un espíritu libre y original, que descarta la posibilidad de acatar normas e indicaciones para agradar a quienes manejan la industria musical.

Las prácticas musicales de este movimiento en favor de los dones naturales y los talentos particulares, antes que someterse a los dictámenes de la maquinaria que arrolla las almas, pasa por incluir ciertas premisas en la actitud y la conducta que se basan en los principios humanistas fundamentales, y que son básicamente cuatro.
1.- La consciencia de unidad.
2.- La fraternidad universal.
3.- La alegría compartida.
4.- El bienestar general.

Esta serie de códigos de comportamiento, son sugerencias para las personas, nunca una imposición. Invitaciones que estimulan la oportunidad de lograr que cada ciudadano sea por sí mismo la mejor versión de su potencial. Muchas de las canciones Rocakware apelan a la dignidad y la libertad, la responsabilidad y el respeto. Partiendo de una sola y única Ley: nunca dañar o perjudicar a otro ser vivo. Incluyen el planeta como un organismo vivo con el que aprender a convivir de manera saludable.

El Rockaware no señala el tipo de lenguaje, pero no encuentras palabras obscenas con la mujer. No degradan a la mujer, pero es muy explícito a la hora de acentuar las acciones del Sistema que se describen con ejemplos conocidos y de manera objetiva. Hay coherencia en los argumentos. La evidencia de esta afirmación es fácil contrastarla con los dos volúmenes del Disco EXTENDIDO de Ol Sasha.

El Rockaware tampoco indica la vestimenta apropiada para considerarse un activista del movimiento para el despliegue de los atributos del alma. Aunque sí advierte que las marcas en la ropa son un indicativo de que esa prenda u objeto esta ocasionando la pobreza en algún país indefenso. Ensalzar la vanidad, no es algo habitual entre los seguidores.

Las temáticas de las canciones no pasan únicamente por la crítica, que intenta ser muy constructiva para que las personas todavía «dormidas» puedan quitarse el velo que los hipnotiza y elevar vuelo por encima del laberinto de la ignorancia. Expone los hechos y la situación para reflejar las causas que justifican las propuestas. Como ejemplo, es Ol Sasha con cantautor PROPUESTA. Jamás se lo puede considerar un cantautor «protesta». La mayoría de sus canciones están en clave optimista y entusiasta.

La pedagogía se ha vuelto recurrente. Es la terapia implícita en las letras que estimulan, lo que distingue al Rockaware de otras melodías simples y repetitivas que sólo buscan el entretenimiento plano, vacío de sustancia, aderezado con clips musicales de movimiento frenético que no cuentan ninguna historia y se basan únicamente en deslumbrar al espectador sin aportar nada de valor humano.

El principal medio de expresión del Rocaware, obviamente, son los mensajes de los temas musicales. Pero también en los vídeos pueden apreciarse algunas pautas diferentes a las habituales. Per ejemplo, tienen una concepción más cinematográfica, la suma de los planos dicen algo concreto. Son planos lentos y largos, movimientos de cámara más sutiles que hablan con subtexto. En el caso de Ol Sasha sobre todo, el minimalismo de «lo decorativo» es evidente, pues ni está atento a su cabello ni al maquillaje.

Las actuaciones de Ol Sasha son muy «vividas» y ofrece una «experiencia». Es la vivencia de una situación que auna esfuerzos con el público que canta con el artista los pasajes. Una especie de juego en el que lanza una pedazo de frase que saben continuar los presentes, que disfrutan de los conciertos del género Rockaware.

Ol Sasha presentó al público esta oportunidad musical para la transformación social. Su web es una fuente de anécdotas personales y testimonios que ofrece en las numerosas entrevistas para mostrarse «desnudo». Igual que en sus videoclips, realizados con muy pocos recursos pero con mucho amor, no solamente escribe canciones. Redacta textos de intimidad para descubrirse ante la audiencia. No le importa quedar expuesto. Justamente lo hace para mostrar lo fácil y ameno que es encontrar la ocupación vital que enriquece a la comunidad. Le agrada dar a conocer su verdadera esencia, sin avergonzarse.

Esta clase de música outsider, independiente, auténtica y original, parte del «grito del alma» que se comparte en sociedad. Debería estar incluida en las pestañas de las tiendas virtuales donde se engloban los distintos géneros musicales. Sería más fácil para los hombres y mujeres del mundo comprometidos con el planeta y un mundo mejor, acceder a temas musicales de contenido social. Pero la industria, cómplice del Sistema, llama a estas canciones: la contracultura de los valores tradicionales.

Ol Sasha, pionero del género, se adelantó al bautizar su primer disco con el título ANARQUÍA DEL ALMA. Hay dos volúmenes y, prepara un tercero, el cuál estará disponible en streaming próximamente. Durante la presentación pública y el estreno en primavera del 2019, explico:

La anarquía es la ausencia de una autoridad externa. La anarquía es la expresión del libre albedrío. El libre albedrío es la condición innata e inalienable que disponemos todos los seres humanos. La anarquía nunca es el caos. El vandalismo callejero, eso no es la anarquía. Eso es vandalismo y violencia. El Sistema llama caos a la anarquía. Es la manera de justificar el orden y las leyes, el control y la represión, para el sometimiento de los ciudadanos. Me refiero a la esclavitud, gracias a la manipulación, por la constante amenaza de castigos y cárcel. Pero la cárcel, existe desde el momento que una autoridad arbitraria se impone para explotar a las personas. Existe un vandalismo institucional muy violento. Hablo del abuso de poder de lo gubernamental que protege la mentira oficial. Hay un aprovechamiento de la pasividad de las personas. Hay un sufrimiento generalizado de la población mundial. La vida del ser humano, jamás debería estar dictada por el Sistema. El Sistema fabrica robots automatizados, en vez de facilitar la vida plena de las personas.

Las tendencias de los músicos que redactan sus canciones en ésta misma dirección, manifiestas formas sociales que quieren aplaudir la alternativa al estilo actual de vida humana. No se opone el Rockaware al Sistema. Simplemente anima a reflejar en la comunidad otras acciones cotidianas centradas en los principios humanistas, en vez de ensalzar los comportamientos egoístas y agresivos que el Sistema promueve con el mecanismo económico y el funcionamiento de los mercados.

Al final, la sociedad, la hacen el conjunto de las personas. La civilización de la que estamos participando con cada gesto y con cada paso, ¿es la mejor alternativa posible? En mi opinión: NO. Por esta razón es que canto, para que se escuche mi lamento. El aullido de un alma atormentada por la presión del Sistema.

Ol Sasha no quería publicar su disco más controversial y polémico. Descartó los textos. Borradores de canciones, se fueron acumulando en una carpeta de la computadora identificada como «EXTRA». Pero había tanta información «útil» que su compromiso social, y su alto grado de responsabilidad, lo obligaron a darle un mayor alcance a su propuesta de ANARQUÍA DEL ALMA. Por esta razón el disco se llama EXTENDIDO. La radiografía que realiza a nuestra época, es vital de necesidad. Muchas personas desconocen las ilusiones del Sistema y, considero una acción «de servicio» el transmitir las ideas desde lo musical.

Ol Sasha habla de alternativas. No menciona ninguna acción violenta contra el Sistema. No pierde el tiempo en eso, puesto que la violencia nunca es una solución. La violencia engendra violencia. Facilita la guerra. La primera víctima de la guerra es la verdad. Hay verdad en sus canciones y, eso es lo que cuenta para el artista. Tal vez empiece a contar también entre la población mundial.

El término ROCKAWARE fue acuñado justamente por Ol Sasha. Así bautizó el incipiente movimiento social que tuvo su origen en 2011 ,cuando se sumó al grupo de los «indignados» y creó la plataforma Ciudadano Power. La web empoderaba a los ciudadanos. Era un mecanismo para el «acuerdo razonable» luego de que un ciudadano denunciaba, acusando públicamente de los abusos de la administración pública y los políticos corruptos. Luego le siguió Método ENERGYS Soul-Anarchy-Coin. Desde la primavera del 2018 en que escribió tres canciones de consciencia para una rapera dominicana, comenzó relacionarse con la música. La música que sana, desde la creatividad.

 

 

El término «cultura popular» hace referencia al conjunto de patrones culturales y manifestaciones artísticas y literarias creadas o consumidas por las clases populares. Es lo mismo que decir «cultura del Sistema» consumida por las piezas que encajan en la maquinaria del Sistema. La cultura popular, tiene el visto bueno de los «poderosos». Se consume desde la masa de la población que admite voluntariamente la anestesia social. Muchos son los fans de «estrellas» y famosos prefabricados por la industria. Nada tiene que ver con la clase media o con la distinción académica. Tiene que ver con la apatía, con la urgencia de la zona de confort. Está relacionada con la poca armonía a la frecuencia del amor y la autoestima. Por contraposición, el Rockaware es la cultura de libertad y dignidad, donde el empoderamiento personal es lo que marca los gustos y las tendencias, que no pueden ser instrumentalizadas por los canales del Sistema o las herramientas habituales empleadas por la industria musical, por ejemplo, las premiaciones.

El Rockaware acoge a todas las personas por igual. No es una música «elitista y excluyente, al contrario. Admite toda clase de personas, probablemente por ello los registros son muy variados, así como la combinación de instrumentos. Su rasgo más característico es el contenido de la canción, su intención en la sociedad. Su utilidad y servicio. Es decir, el beneficio en la ciudadanía planetaria.

Al mundo actual lo consume el Ego. La codicia, es egoísmo. El deso de poder y dinero y dinero y más dinero… ¿para qué? No entiendo la ansia de consumo frenético. No entiendo que se ignoren las necesidades y los sentimientos. No entiendo que el abanico de emociones puntuales domine el existir de la mayoría de personas.

La mayoría de los movimientos «críticos con el Sistema» fueron neutralizados, aislados, acorralados por la industria hasta que desaparecieron. El mercado asfixia las ideas que no le favorecen o perjudican la maquinaria. Inicialmente lo apoya y lo promociona, lo convierte en moda como negocio y se estampan logotipos por todos lados, se imprimen camisetas y el artista o género conforma las campañas publicitarias de algún medio corporativo. Pero cuando ya han hecho «suficiente dinero», lo asfixian, lo matan, porque lo han convertido en producto de usar y tirar en una industria de constante oferta y demanda que se manipula.

La música continua ejerciendo un papel fundamental en la historia de nuestra raza. Las canciones van desde expresar una inconformidad, hasta representar a toda una generación y sus ideales. Los sonidos y las melodías son muy importantes, pero en realidad son el pilar más débil de la música que repentinamente emerge en la sociedad. Desde hace mucho tiempo, la música es un negocio altamente lucrativo. Demasiados creativos confundieron en el pasado el transmitir un mensaje con el «vender discos con el mensaje».

Una música «banalizada», insípida, insustancial, superficial, trivial y sin trascendencia ninguna, es lo que se ha vivido en los últimos años. Todo está mecanizado, sin reflejar la chispa del alma. Quizás el exceso de avances tecnológicos o la globalización, son los factores más determinantes. Pero seguro que facilitar las compras y «vender ideas» para aglutinar grupos que dominar, al tiempo que se fusionan los intereses favorables al Sistema, son los objetivos oscuros que permanecen en las salas de juntas de los altos edificios.

Se organizan a las generaciones a partir del consumo. Examinemos tres de los más grandes movimientos sociales marcados por la música. Iniciamos con «Hippie».

¿Quien no recuerda o ha oído hablar del Verano del Amor? ¡Pero llegó a su fin! Se dibujaba un futuro prometedor, con una nueva estructura social y económica, pero terminó convirtiéndose el mayor fracaso de las subculturas norteamericanas. San Francisco se había convertido en la tierra prometida. Era el lugar donde se satisfacían muchas necesidades como empleo y sustento, vivienda y sexo y muchas drogas. Atrajo la atención de miles de jóvenes en Estados Unidos. Sin embargo, se trataba de un cortina de humo para aquellos que habían sido olvidados por la sociedad. Su gobierno les había fallado.

Fue una hermosa fantasía que se tornó negra y espesa hasta que ya no se pudo respirar. La alta migración de jóvenes al estado de San Francisco, ocasionó escasez de trabajo y alimento. La música y las drogas ya no tenían el aroma recreativo y, de repente, todo estaba relacionado con el dinero. El factor «dinero» llevó al colapso el Verano del Amor que cuando interesó a la industria del Sistema, apareció la decadencia el movimiento contra-cultural de desvaneció. Igual que le sucedió al PUNK.

Este movimiento se originó principalmente en las clases obreras de Inglaterra. Nadie pensó en el impacto que tendría en la música y en la población mundial. La característica más sorprendente de la subcultura Punk, es que reunión a muy distintos colectivos, todos con el mismo estandarte: eliminar el orden establecido y la injusticia social. Sin embargo, la variedad cultural, trajo consigo demasiados desacuerdos entre ellos, ¿por qué? No existía una dirección común, ni tampoco un propósito concreto y saludable (mejor que la situación que decían querer corregir). La confusión entre los partidarios, dio paso a que las discográficas pudieran abusar de los ideales del Punk a su antojo, enturbiando el mensaje original con el único motivo de ingresar más dinero. Vender más discos era lo que importaba, no si el orden establecido era «feo o malo». No interesaba a las empresas de la música ningún aspecto social para la mejora del mundo, sólo contabilizar las ganancias era urgente. Aprovecharon el momento, llenando las arcas.

El House Music es nuestro último análisis. Lo que comenzó como un «escape para la violencia» que se vivía en Estados Unidos en 1970, resultó en uno de los negocios de mayor beneficio económico dentro de la industria musical. Al inicio todo se trataba del baile y de las nuevas texturas sonoras que experimentaba nuestro cuerpo, ayudadas por alguna droga psicoactiva o un estupefaciente. Pero con el paso de los años, este género se ha comercializado alrededor del globo, trayendo un sin fin de nuevas costumbres.

La música ha pasado a un segundo plano. Todo se resume a qué drogas consumiste o cuánto alcohol ingeriste, nada se menciona acerca de la canción o su letra. Lo que empezó en una bodega abandonada, con una simple caja de ritmos, se convirtió en uno de los géneros más elitistas, en el que, para ingresar a las fiestas, tienes que conocer a alguien que esta dentro. Se premiaba la exclusividad y dificultad del acceso. Habían listas de espera, auqnue disponer del suficiente dinero, siempre era una salida rápida para ingresar. La esencia pura del baile, tanto como una buena fiesta que recordar, quedaron atrás. Hoy sólo reina el patrón «Don Dinero».

Controlar el movimiento que puede ampliarse, y resultaría peligroso para el Sistema. Convertir el movimiento en «una moda» que se domina. Diseñar publicitariamente al movimiento como producto a consumirse, igual que una bebida o una píldora, ayuda a que se exprima al máximo. Pero desde elementos financieros. Nunca desde elementos relacionados con «la mejora social». La industria no aprovecha la reunión de las personas en la música. Sólo se aprovecha de la situación para que se compren discos. Se compren los discos que la industria fabrica, con las portadas y los mensajes que van ensuciando.

Es el dinero que resulta de la captación de públicos el que merma las posibilidades de los movimientos sociales. Por tal razón el Rocakware se sustenta desde la audiencia que auspicia al artista. Desde la libertad del streaming y la posibilidad de los canales que dirige personalmente el artista, al margen de las discográficas. Internet abre una oportunidad para que este movimiento de innovación social no muera como sucedió en el pasado a otros movimientos revolucionarios. Ol Sasha apuesta por la evolución altruista.

El Rockaware es el reflejo del alma que se desplega y toma el control de la propia vida. Los ciudadanos que escuchan y cantany bailar las cansiones de consciencia para la innovación social somos activistas musicales. Motores, estandartes, energía en movimiento… nunca productos rentables para la industria musical. Jamás cómplices del Sistema.

Aunque hay tendencias contra-culturales en todas las sociedades, resulta obvio que el Rocakware imprime lo «pro-activo» desde lo positivo que favorece el bien común. No es la queja y la agresión contra las instituciones o el Sistema.

El término ROCKAWARE para referirnos a este nuevo género musical que no precisa el reconocimiento del la industria musical, lo utilizamos las personas comprometidas con una mejor versión de nuestra civilización. Nos referimos a «canciones de consciencia» nos organizamos alrededor de letras que están en armonía con los principios humanistas.

Sabemos que la música de Ol Sasha influye en la ciudadanía planetaria. En ese 98% de personas que es controlado y dirigido por apenas unos grupos de élite que se han erigido como los dueños del mundo desde los asientos de sus puestos «de poder» en las juntas de accionistas de grandes corporaciones mundiales y las organizaciones internacionales situadas por encima de los gobiernos de los países.

El Rockaware constituye la realización de las aspiraciones sanas y necesarias para la plenitud existencial del ser humano. Los seguidores no pertenecen a un grupo marginal, ni tampoco son resentidos sociales. Somos personas conscientes que han despertado. Ciudadanos que se han levantado y quitado la venda del engaño. Hombres y mujeres que se elevan por encima de los muros electrificados de las instituciones. Porque amamos la vida y necesitamos disfrutarla.

El romanticismo del siglo XIX. La generación beat estadounidense de la década de 1950. El movimiento hippie nacido en la década de 1960 en Estados Unidos. El movimiento punk de finales de los años 1970. Todo prevalece en la actualidad, en perfecta simbiosis con el Rockaware. Resuenan los movimientos en una perfecta simbiosis. La sinergia de las almas enamoradas de la vida y el mundo, canta y baila Rockaware. Aunque el mundo que palpita en nuestras almas, no es el mundo que ofrece el Sistema, no buscamos enfrentamientos. Tan solo disfrutamos de nuestra «bohemia» musical.

La expresión «Anarquía del alma» puede interpretarse desde dos ópticas distintas. Puede señalarse como una ofensiva contra el Sistema actual que rige el mundo. Pero también puede ser entendida como la cultura predominante en relación al «sentido común». Es una «cultura en favor» de renovar la sociedad enferma. Permanece al margen del mercado y la industria musical, por lo que los resultados y su difusión dependen enteramente de cada ciudadano. Cada persona es miembro de la «masa crítica». La población mundial es un gigante dormido que si despierta, aplasta al Sistema. La música que compone e interpreta Ol Sasha no guarda este impulso. El artista alienta a la verdad del amor en libertad. Esta es la belleza del mensaje, la nula confrontación.

Habla como chispa que enciende la hoguera. Canta sobre la necesidad de renacer como ave fénix de las propias cenizas. Baila con la danza de la vida retumbando en sus venas.

No hace música para la desintegración de estructuras. No proclama la violencia. Invita a que las personas no hagan nada que vaya en contra de sus convicciones, sólo por respetar una ley. Ley que quizás es injusta a nivel social. Cuando los «social» está enmarcado dentro de los principios fundamentales.

Ol Sasha transmite ideas que hablan de otras actitudes y de formas de conducta más saludables para el planeta y la civilización. Pone a examen ciudadano el orden actual.

Este fenómeno contiene hondas expansivas, igual como cuando se lanza una piedra al lago y comienza un danza expansiva. Así intuye la música Rockaware.

El artista no dibuja una estructura social concreta. A simple vista, se nota que no pretende liderar el movimiento. Se relaciona con otros músicos y la audiencia desde la humildad, aunando esfuerzos, sin afán de protagonismo. Apoya la igualdad de oportunidades para todos. Es quizás el más fiel reflejo de esas «sociedad mejorada» a la que se refiere, pues sus actos cotidianos así lo demuestran. Por supuesto, no aclama el caos. Proclama la armonía social desde la base del afecto y el respeto.

La -contracultura- o el inconformismo, es muy antiguo. Pero tal como señala Ol Sasha, mientras se siga hablando de «los derechos» en vez de los «dones naturales», es el Sistema quien gana. Su estructura está diseñada como tela de araña que atrapa al ciudadano.

Si algo consigue el Rockaware de Ol Sasha, es que en sus temas musicales caben infinidad de mentalidades, puesto que define el marco del cuadro. Pero cada persona puede y debe definir los colores y las formas del lienzo en el que pinta. No es el conductor de la locomotora. Tampoco es un pasajero más. No quiere el protagonismo de ser la misma locomotora. resulta algo tan imprescindible y que nadie suele fijarse sin lo cuál, las tres opciones anteriores no serían posible. Ol Sasha y el Rockaware son las vías.

La música Rockaware no está en contra del Sistema. Literalmente, está a favor de evitar la influencia que aplasta la libertad y dignidad de los seres humanos. Si el ciudadano no puede conservar su dignidad y proteger su libertad, ¿de qué sirve el Sistema?

La manera en que las instituciones y las leyes se comportan ante las personas, es lo que disgusta a algunos artistas que no se autocensuran, y expresan su vibración. Bien podrá escribirse dentr de algunos años que la década del 20 fue cuando irrumpió el Rockaware.

Este género musical emerge de la profundidad de las almas activadas que de forma creativa, expresan su sentir. Caracterizado por su autonomía, respecto a la industria musical, su función social es de marcado beneficio. En sus inicios, fue Ol Sasha quien le dio forma. Pero durante los años venideros, varios artistas se incorporarán al movimiento de innovación social, puesto que seguir haciendo las mismas cosas que se hacen ahora va a dar el mismo resultado que se obtiene hoy. ¿Te gusta el mundo en el que vives?

Ol Sasha dotó a sus primeras canciones de una estructura de composición minimalista, muy simple y directa, con un mensaje positivo, entusiasta y optimista, de aplicación inmediata y de fácil comprensión. La crudeza de la situación que atraviesa la Humanidad, se exhibió únicamente en el Disco EXTENDIDO.

No ha descuidado la necesidad de paz interior y conexión favorable con la Naturaleza. Los discos Identidad y Armonía son cartas abiertas a posibilitar la mejor explosión de energía en la sociedad. No descuidada lo más vital: energía.

 

 

Si algo no busca el Rockaware es lo estético y artificial. Se aleja de los efectos especiales. Así encuentra las sencillez, en la transparencia y la autenticidad. Tampoco pretender convertirse en un modelo filosófico que seguir. No hay dogmas. La actualidad está saturada de clichés y etiquetas y convenciones estereotipadas que permiten «target» y la concreción del nicho de negocio o la definición de «tribu» en la que incidir. Los algoritmos se rigen por conceptos que logran organizar la información y tiranizar las búsquedas. La publicidad es mucho más agresiva que en la época de los anuncios durante los programas y en medio de las películas de la televisión, pues hoy, es tan sutil, que ni te das cuenta de su tremenda fortaleza. Se utiliza el rastro que las personas dejamos en las redes sociales y demás aplicaciones que se ofrecen como «gratuitas», pero que se alimentan como parásitos de nuestros datos, tanto como de las consultas a las webs.

La única necesidad que compartimos los seres humanos es el amor. Pero la mayoría de las personas olvidan lo importante que es amarse uno mismo y, como amarnos si vamos en contra de nuestro sentir sólo para contentar al Sistema. Claro que necesitamos todos los ciudadanos como urgencia el agua y el alimento pero el dinero ha venido a ensuciarlo todo. ¿Qué es el dinero? ¿De dónde viene? ¿Para que sirve realmente?

Muchas personas se entretienen con absurdos en vez de realizarse preguntas relevantes. Cuando comprendí que el dinero es una herramienta de control, me decepcioné. El dinero proviene de la nada, es un invento del Sistema. La prueba es que China se recuperó en un pispás. Cuando en 2008 las finanzas mundiales colapsaron, también afectó a los chinos. Pero fue momentaneamente, puesto que las fabricas cerraron porque no podían exportar, dado que nadie en el extranjero disponía de efectivo para comprar. El gobierno chino que no está sujeto al sistema financiero mundial, y, lo hizo. Simplemente imprimió dinero que repartió para que las fabricas, en vez de fabricar para el exterior, fabricaran para el consumo del pueblo chino y, todo funcionó bien. La prueba está en que mientras los países más potentes sufrieron por años, China se ha convertido en la mayor potencia del siglo XX.

El género musical Rocakware no podrás ser enlatado con críticas insustanciales. Quienes hablen sobre las canciones de consciencia, deberán primero analizar sus propias vidas. A su alrededor se da la vibración de una frecuencia que se contagia con alegría. Claro que la música sana. También reúne a personas muy dispares.

Que se intente difundir una imagen ofensiva o agresiva sólo dejaría en claro quienes son «los violentos». Ol Sasha no ataca al nadie en concreto. Aborrece la estructura del gobierno, la democracia, la falsa justicia. Es un artista «transgresor», pero que hace lo que hace por amor. Lo hace con mucho amor, aunque tenga que romper la cáscara de los huevos para batir los huevos y realizar la tortilla.

La cada vez más frecuente afinidad con el mensaje «sociedad mejorada» y las composiciones que interpreta Ol Sasha, ponen de manifiesto el discurso de la anarquía ¡desde el alma! Desde la pureza de la energía y la oportunidad de exponer en sociedad los propios atributos. Aunque se lo vincule con el universalmente reconocido símbolo anarquista de la «A» un gran número de personas añadirán de inmediato «su propia alma», con lo que desaparecerá la agresión o difamación, desaparecerá la confusión cuando la energía de ambos coincidan en la misma frecuencia de unidad. Todos somos uno y la misma cosa: energía que fluye desde el alma que rodea nuestros cuerpos de carbono.

 

 

El carácter crítico con lo político y estimulante respecto a lo social, es inseparable del Rockaware. Las redes de intercambio que funciona independientemente de la industria de la música y el espectáculo, aseguran su proliferación y alcance mundial.

La forma originaria establecida por Ol Sasha es un tipo de rock melodioso y ritmos amables que se pueden bailar. Las canciones encuentra la manera de liberarse de los estigmas tradicionales y las modas recurrentes. El Rockaware argumenta y relata hechos y situaciones, sin buscar como fin el incomodar o molestar al Sistema. Lo establecido por la industria, probablemente no encuentre una forma de relacionarse con los representantes de este movimiento de innovación social, puesto que temerán represalias de parte de los poderes fácticos de la industria.

Aunque ningún tema musical de Ol Sasha busca chocar ni tampoco ofender no molestar a alguien con nombre y apellido, el buen gusto de lo moral y ético logran que se cuestione de parte del oyente algunos de los comportamientos más cotidianos. Se pone en cuestión la tradición. Se hace, porque muchas cosas son obsoletas y, sin embargo, se mantienen a base de publicidad y propaganda.

Se demuestra la transgresión, la oportunidad de cruzar líneas rojas que están trazadas para impedir la plenitud de la persona. Esto se llamará provocación pero si preguntas a Ol Sasha responderá que es un deber no acatar normas absurdas o leyes injustas. Los giros de su lenguaje y expresión, son diáfanos. No cabe en la línea de sus ideas y propuestas una sola contradicción. Quizás por ello lo han llamado insolente en algún medio.

La herencia que retoma el Rockaware de los «movimientos fallidos» ahogados musicalmente por la industria y pisoteados deliberadamente por los «poderosos» situados en las sombras del Sistema, conforman un amplio abanico de enfoques para la mejora social, que hoy, se hace del todo urgente y necesaria. La afinidad de las personas se verá en las campañas de «acciones planetarias» sin precedente.

Amigos Rockaware… háganlo ustedes mismos, por sí mismos, a su manera. No se dejen empujar por nadie. Que cada acción sea un acierto, una bendición social, puesto que en vez de mancillar al semejante o perjudicar al hermano, se contagia la comunidad de bienestar y alegría compartida. Nosotros creamos la bondad para nuestro planeta.

Ol Sasha rechaza cualquier tipo de imposición y, de igual modo, jamás impondría por la fuerza y con brutalidad su criterio a otras personas. Sugiere desde la música. Invita desde sus canciones. Habla de los dogmas del Sistema. Cuestiona la eficacia de lo establecido por la autoridad, sólo cuando la potencialidad del alma es silenciada, la alegría del ser humano colocada al final de la lista. En la vida, afirma, hay muchas otras cosas más interesantes y valiosas que acumular posesiones estrés y depresión.

Sería injusto que a Ol Sasha se lo analizara exclusivamente desde el Disco ENTENDIDO. Si bien en sus canciones, expresa un serio descontento con el Sistema, igual de cierto es que hablamos de apenas 15 canciones, frente a las 24 que están dirigidas a soluciones y la mayoría del resto que son más de ochenta, relacionadas con el desarrollo humano y el crecimiento personal.

El Sistema y las instituciones que organizan y controlan el mundo, pueden renovarse. A sus ojos, tienen que reciclarse. Las personas son quienes hacen funcionar las instituciones. La música sirve de plataforma para presentar en bandeja las ideas que a su entender, mejoran los movimientos estratégicos que definen el rumbo de nuestra raza.

El Rockaware es un conjunto de propuestas filosóficas e ideológicas para la mejora del mundo, desde la base de la organización de la población. Es invertir la pirámide para que la lógica se aplique. No tiene sentido que unas pocas familas determinen el destino de nuestra especie. Los contenidos de los temas son sin duda progresistas por naturaleza.

En el caso de Ol sasha, partimos de un artista que ha vivido en carne propia la política. El partido político que fundó era de organización lineal, sin líder. No era excluyente con las ideas y las personas y, sobretodo, favorecía el diálogo rico y plural. Se centraba en la gestión, en la buena administración de los recursos, en el servicio a la población.

Si el Rockaware aparece en los medios de comunicación como una corriente que discrepa del poder establecido, serán los primeros indicios de intentar desacreditar. Son los estereotipos del estilo de vida de temperamento materialista lo que conforma las expectativas de otras formas más saludables para la persona y el planeta. La buena reputación de ésta música se basa en esto nada más.

Cuando la música surge con mensajes de contenido social «de utilidad» no debe menospreciarse y arrinconarse, deben analizarse y evaluarse los mensajes para determinar si son o no son oportunos y convenientes y de utilidad real para la sociedad. Los periodistas y editores y jefes de prensa, ¿se tomarán el tiempo de hacerlo?

Esta línea de mensajes por los que apuesta el Rockaware se esbozaba como táctica prudente y favorable para avanzar en el debate público que da comienzo en la intimidad, con el «abrazarse por dentro» del que suele hablar Ol Sasha.

El Rockaware original, es la música con principios humanistas. El Rocakware puro son canciones de consciencia «que te pellizcan el alma». Ol Sasha dispone de una canción en la que se autodenomina como DESPERTADOR DE ALMAS. No se presenta públicamente como un gladiador o un guerrero o un rebelde o revolucionario.

Más que un cantautor con intención política premeditada, Ol Sasha es un Trovador que relata su época y propone ideas y salidas y soluciones a situaciones que expone con claridad y veracidad y que atentan al sano desarrollo de la población y a la misma Tierra. Se trata de una reacción voluntaria que acontece como medida de precaución, para proteger su energía. Una forma de «curarse» de la enfermedad y salvarse de la agresión sistemática.

Ciudadano ordinario con una actividad extraordinaria, que denomina como Ocupación Vital, es un visionario que consideraba al Sistema como un ente de estrecha visión, enfocado únicamente en sus propios intereses sin compasión ni piedad.

 

El atuendo y la apariencia no es exactamente lo que define a los participantes del Rockaware. No son las chaquetas de cuero o los zapatos altos de tacón. Tampoco los pantalones anchos o estrechos y los cortes del cabello. No es «lo externo» lo que importa. Es la manera de vibrar que tienen las personas sensibles y con el amor vibrando en sociedad.

Puedes tener el cabello teñido de azul o verde. Llevar un gorro o sombrero o pañuelo en la cabeza. Da igual si tienes o no tienes tatuajes. El alma y la energía son invisibles, pero su potencia está presente en la sociedad. Si se pudiera «encasillar» a las personas, el movimiento pasaría a convertirse en una moda que se manipularía por el Sistema. Para que viva debe ser auténtica, intima, honesta, valiente.

El Rockaware, ni quiere ser un negocio, ni tampoco convertirse en algo manejable por el Sistema. Su propósito es conseguir variar el significado de lo que «es normal» y cotidiano, y dicen los que mandan que es «lo correcto, porque es bonito». La reiteración de los patrones se vuelven costumbre por la publicidad. Pero quienes integramos este movimiento de innovación social, nos regimos por el propio sentir, por el íntimo palpitar, como la energía que compartimos y es del todo original, pura, sin intrusos. Esto logra que la expresión de la imagen global sea tan flexible y plural, imposible de encasillar y aislar.

El Rockaware está vivo, se mueve constantemente, inhala y exhala. Claro que refleja la insatisfacción social que está en boca de muchos ciudadanos silenciosos, pero sobretodo, su radicalización se nota cuando el impulso se encamina hacia las temáticas positivas y motivadoras para crear juntos las sociedad que se mejora a sí misma sin interrupciones burocráticas y protocolos institucionales. Esta música es contraria a cualquier acto que daña a un ser vivo, por lo que no promueve el uso de las drogas, por ejemplo. Se aplaude a los que no fuma ni abusan del alcohol. Pero tampoco prohíbe nada a sus miembros, en favor del libre albedrío. Es cada persona que debe tomar la responsabilidad de su vida.

Seguramente hay bandas juveniles que sin saberlo, son los seguidores del rock transgresor de la década de los años sesenta. Es probable que compartan los rasgos del movimiento hippie o punk. En los garajes y los auditorios de las universidades se dan cita los nuevos músicos del Rockaware. No examinamos el origen burgués o un exceso de mística social. Los jóvenes comparten los ideales, las necesidades y las urgencias de la época. Quieren otro futuro diferente. Se avecinan tiempos fatales para las nuevas generaciones. Lo saben. Se activan. Comienzan a movilizarse y, el Rockaware es el estandarte.

Un exceso de tolerancia institucional los ha situado en posiciones incómodas con las que no quieren seguir lidiando. La diversidad musical que ofrece el Rockaware les ofrece la posibilidad de una comunicación creativa. La libertad de expresión y la crítica al Sistema establecido, tanto como los valores convencionales y las costumbres de tradición absurda, como la Navidad. Hacen que los «nuevos hippies» sean los primeros en levantar la voz con ritmos y melodías que describen su vibración. Están resonando en pequeños rincones de todo el planeta. Experimentan formas de convivencia alternativas a lo conocido hasta la fecha y, se suman, se integran, se aplauden y felicitan entre unos y otros.

También los jóvenes han elegido el discurso optimista y entusiasta de Ol Sasha. Básicamente enfocado a distanciarse de cualquier acto violento. No está en sus planes el derribar nada. Claro que saltan por encima de las murallas. Desafiando lo «políticamente correcto». Exhibiendo el espíritu libre de «los forajidos del sistema». Optan por ridiculizar a las instituciones, exponiendo sus deficiencias en sus canciones y vídeos que son realmente chocantes.

La tendencia «transgresora» se mantiene, pero enfocada en la EVOLUCIÓN ALTRUISTA. Desde la ANARQUÍA DEL ALMA. Para alcanzar la SOCIEDAD MEJORADA.

Los jóvenes rockaware’s no pretenden romper los roles actuales. No pierden tiempo en lo convencional que señalan como «mediocre». He podido constatar que abren un espacio en el que se sienten cómodos y seguros, compartiendo con iguales que saben no los van a traicionar por ganar mayor parcela de poder. En la comunidad no hay organigrama.

De algún modo, esta respuesta juvenil, demuestra la esencia del Rockaware. Sin pretensiones de nada, buscan encontrar la totalidad, la expansión completa de sus almas. Esto significa una diferencia gigantesca frente a la preponderancia del Ego. El Ego ha sido siempre el catalizador del egoísmo y la insensibilidad, la codicia y la brutalidad, la ausencia de amor y la hostilidad frente a un semejante.

Afortunadamente, los jóvenes rockaware’s saben que «hay un futuro mejor». No es cierto que «todo está perdido». Saben que el destino está en sus manos, y pueden construirlo sobre la base de los principios humanistas. Claro que hay «mil motivos para activarnos». Reaccionan ante la apatía y la pasividad. Reaccionan ante la agresión del Sistema que condiciona sus vidas. Desde la música intentan mejorar el ambiente que transforma la situación actual. Con sus canciones se muestran como motores para la mejora social. Ellos y ellas son motores, los pilares de la nueva civilización que vendrá a salvar el planeta.

Los jóvenes rockaware’s son personas activas, que cuestionan y no se conforman, que apuestan por la innovación social que permite que hombres y mujeres se manifiesten, expandiendo el caudal energético de nuestra raza. Se han convertido en jugadores, ya no son meros espectadores del acontecer. Astronautas del cosmos, más que astrónomos de la Tierra. En una palabra: aventureros.

Aunque no es la única línea existente de acción, está resultando gratificante. Incluso para los adultos, sus padres y madres, los abuelos y los vecinos que observan con alegría en los ojos esa vibración brillante y filosa que como el sol alimenta de luz la vida. Las distintas corrientes en el Rockaware, responden todas al posicionamiento vital: la alternativa como salvación. No es corregir o destruir el Sistema. Es volver a levantar una estructura sólida desde la base de la población y nunca más a partir de los caprichos de unos pocos.

Ol Sasha concretó el Rockaware y pulió el significado para que alcanzara al mayor número de personas. Publicado canciones con enfoques positivos sobre las cualidades del ser humano, es que la amistad, la solidaridad, la fraternidad, pudo verse reflejada en sus actuaciones. Ya fueran conciertos o eventos de tertulia o coaching, la satisfacción de esforzarse por la causa de la sociedad mejorada constituía un elemento excelente. Existía la participación en el proyecto común. No había condiciones o requisitos para el acceso. Estaba abierto a todos por igual. Todas las personas eran llamadas al escenario.

Ol Sasha no comía carne roja, pero no entronaba el alimento vegano. Se mantenía en un curioso equilibrio para presionar y convencer sin obligar ni forzar, seduciendo, insinuando. La frustración juvenil ha encontrado el barco con el que zarpar a su isla.

Una cuestión está clara: no hay aficionados al Rockaware. Formas parte del Rockaware o no formas parte del Rockaware. No hay seguidores o detractores, aunque existan los críticos en los medios de comunicación. Simplemente te consideras un alma en un cuerpo o un cuerpo con alma. Se trata de una voluntaria decisión. No es rebeldía. No es revolución. Es evolución. Vibración que resuena. Se transmite por el canal del amor.

Cuando vibras con el Rockaware… ¡tú eres rockaware! Ya sea que escribas una canción, que la tararees o la bailes. Si no apagas el altavoz… si no ignoras la energía, entonces eres el mismo Rockaware que se expresan a traves de tus poros y los gestos que realizas.

El Rockaware no aparece únicamente para hacer hincapié en los aspectos perversos del Sistema, ni en la corrupción política y económica que infecta la sociedad. Menciona lo absurdo de la violencia y las guerras, lo indecente de que exista todavía pobreza y hambre en nuestro planeta. Con especial énfasis, conversa sobre los desastres ecológicos y medio ambientales a manos de la contaminación permitida. Pero con una finalidad: encontrar el punto de apoyo que justifica la alternativa de NACIÓN GLOBAL.

Las personas afines se dan cita. Pero no solamente ecologistas y feministas o ciudadanos anti-globalización. Más que nada se aúnan los esfuerzos por el bien común desde una consciencia de unidad. ¿Quien no quiere una felicidad recíproca?

Cada vez aparecerán más canciones relacionadas con la crueldad animal o la contaminación por el tránsito y lo delicado de la capa de ozono. La explotación desmedida de los recursos naturales a manos de las industrias. El mercado que define los gustos del consumo. El calentamiento global y el deshielo de los polos. Los temas de trascendencia social serán más habituales en las listas de reproducción musical.

Muchos de los colectivos Amigos Rockaware se dedicarán a la organización de tertulias y encuentros para debatir el funcionamiento de la música como vehículo idóneo para el establecimiento mundial de los principios humanistas fundamentales. Seguro habrá edición y distribución de literatura, vídeos documentales y ensayos y entrevistas, pero las canciones, la música, seguirá siendo la vibración generalizada.

​El primer Rockaware de la mano de Ol Sasha, estaba enfocado a una objeción y posicionamiento público, desde el arte, a los esfuerzos del Sistema a priorizar los intereses corporativos antes que a la población y el planeta. Desde que inició con Método ENERGYS, fue una reacción que se oponía al temperamento materialista y la mecanismo económico tradicional. Entonces hable de un «capitalismo humanizado» y al no poder desarrollar la aplicación informática, se pasó a cantar acerca del exceso de tecnología en la vida del humano que se ha convertido en autómata, protagonista de comportamientos previsibles y predecibles, articulados desde el Sistema.

Es cierto que la industria musical y el Sistema tienen la disposición y la posibilidad de ejercer múltiples formas de presionar los gustos ciudadanos. Pueden abusar del poder, afectando los comportamientos sociales. Pero las grandes empresas discográficas, han visto recortado su ámbito de influencia.

El streaming pone en manos de la audiencia la efectividad en la propagación del mensaje. El Rockaware cuenta con el público como aliado. Basta con divulgar la existencia de este género de consciencia para la innovación social.

Todavía la alteración planificada de los estándares de consumo, mantiene el control sobre los espacios de mercado, que están muy bien definidos por las propias industrias. Los canales difusión de clips musicales y las festivales y certámenes anuales de premiaciones, defienden el mantenimiento de estándares que por lo general, son favorables a los propios artistas promocionados o vinculados a los organizadores. Existen presupuestos asombrosos para la publicidad y la propaganda encubierta, que logran que artistas de limitadas posibilidades se coloquen en primera fila.

Los gustos «altamente extendidos» y la devoción por los artistas «clásicos» o los elementos fugaces que se ponen en circulación por una razón concreta, y se quitan de circulación, también por una razón concreta, obedece siempre a criterios malintencionados, más que a los aspectos musicales del artista o su música.

Pero la diversidad está al alcance del consumidor que investiga, al alcance del ciudadano que curiosea en las tiendas virtuales. Está al alcance de las personas que buscan música original, sin alteraciones de parte de la industria. Ha quedado atrás la época en que las discográficas se aprovechaban de las iniciativas culturales que convertían en modas populares juveniles, únicamente para lucrarse. Deformaron los mensajes contestatarios e inconformistas del rock, a través de la creación de estéticas banales y nuevos cantantes o grupos propios que fabricaban para entronarlos en las listas.

Esto ya no sucederá con el Rockaware. Las antiguas «distribuidoras» son ahora las personas que envían y reenvían las canciones a través del celular. Ol Sasha demuestra que no lo mueve el lucro, la fama o la plata. Mantiene un grupo de whatsapp abierto donde al inscribirte, recibes cada viernes una nueva canción gratis (+34 692 681 063). Mantuvo un App el año pasado pero por alguna extraña razón se boicoteó.

Si quieres organizar actividades Rockaware o actuaciones con Ol Sasha, puedes ponerte fácilmente en marcha y, no sólo contribuir a la difusión del mensaje «sociedad mejorada». También tendrás un porcentaje elevado de los ingresos de taquilla. Solicita más información: actuaciones@olsasha.org

Toda clase de actividades (conciertos y show, exposiciones y conferencias, charlas en universidades, musicales para estrenar en teatros, tertulias en las asociaciones afines, cursillos y talleres de coaching, presentación de guiones Rockaware para inversionistas y patrocinadores, jornadas temáticas para la transformación creativa, debates en los que ensanchar el horizonte de lo artístico, campañas y acciones planetarias, iniciativas de cooperación en la producción, ETC ).

Share:

Leave a Reply