ENCRUCIJADA DRAMÁTICA

El cantautor y compositor Ol Sasha, habla en esta ocasión del ocaso de la raza humana o de la alternativa de la sociedad mejorada. Presenta una encrucijada en el camino de nuestra civilización, al tiempo que alienta a las personas a posicionarse desde su corazón, en vez de permitir al Sistema que siga diseñando una estructura artificial que no logra el bienestar general y la alegría compartida. Apela a abandonar los razonamientos de la mente que trabaja con los pensamientos del Ego y el temperamento materialista que arruina a los hombres y las mujeres que habitamos la Tierra.

 

 

El ser humano destruye lo esencial para producir cosas superfluas, me niego a colaborar con el Sistema de consumo frenético que daña al planeta.

El modelo de civilización que produce el actual Sistema que rige el mundo, es una sociedad enferma que, sin embargo, puede sanar, puesto que la sociedad, la hacemos las personas con cada decisión, con cada gesto y acto cotidiano.

La ambición es saludable, cuando buscas superarte y crecer a nivel humano de manera creativa, sin por ello, dañar o perjudicar a otro ser vivo. El desarrollo espiritual es esencial para el ciudadano, además de gratificante y conveniente para el conjunto de nuestra especie. Pero la codicia, esa ansia desmedida, es fatal. Proviene de ausencia de empatía y sensibilidad hacia los demás y la Naturaleza. Se fortalece desde el egoísmo, acentuado por un afán de poder que nunca integra la fraternidad o la solidaridad.

Este temperamento que está enfocado básicamente en lo material, en la acumulación de ventajas legales y beneficios económicos inmediatos, es lo que promueven las grandes corporaciones multinacionales y la mayoría de los estados del mundo, de la mano de los gobiernos de turno y los mercados diseñados para que este «temperamento materialista» marcado por el Ego se perpetúe.

Todo sucede por la confusión entre los deseos, exaltados por la publicidad, y la necesidad vital humana que sólo uno mismo encuentra en su intimidad. Las cosas continúan así, año tras año y década tras década, porque la ciudadanía planetaria no potencia los dones naturales y los talentos particulares, favoreciendo esta corriente de materialidad y frenético consumo industrial que produce una tremenda injusticia social, además de enormes desigualdades entre la población mundial.

Pero ojo al detalle: los países más «pobres» del planeta, son en realidad los países «más ricos» del planeta. Disponen de los mayores recursos naturales de la Tierra. En los países menos desarrollados, hay más muertes por ausencia de salud pública, sin embargo, son los seres humanos más «felices», frente a las sociedades que se reúnen bajo el estandarte de «países de progreso» cuya población se deprime constantemente, con un índice de suicidios muy grave. Aumentan los infartos y el estrés. Se abusa de alcohol y drogas. Se multiplican las traiciones y las mentiras. Se incrementan los embargos y las multas.

Selección natural y permanencia del más fuerte, es una estrategia egoísta, individual, pobre, cruel. Si el ser humano se «adapta» sin amor, ¿qué sentido tiene la vida?

Lo colectivo es fundamental. Una sola persona no sabe «hacerlo todo». Es mejor que el «especialista de algo» realice dicha tarea y ambos, se complementen, para el bien común. Unirse en favor de una «causa común» es agradable y placentero, útil y muy productivo. Las alianzas son sanas, siempre que las partes sean afines y no vayan en contra del resto de personas o el medio ambiente, ¿cierto?

Aunar esfuerzos entre personas que vibran en la misma frecuencia, favorece la cultura del bienestar común que actúa desde la responsabilidad y el respeto. ¿Por qué algo tan simple y evidente no se está dando en los comportamientos cotidianos?

Repito: lo colectivo s fundamental para una cultura del bien común que garantiza la fraternidad universal. ¿Algún líder político o pensador o directivo o religioso o deportista… me lleva la contraria? ¿Con qué argumentos?

Basta de divisiones y separaciones. Logremos juntos la auténtica «comunidad»… poner en común la unidad. ¿Qué nos une?… principalmente, nuestra vivienda gigantesca, la aldea global que habita nuestra raza. ¿Cuántos actos diarios se realizan que atentan contra la salud de la Tierra? ¿Por qué lo permite cada gobierno en su territorio? ¿Por qué no lo resuelven los grandes organismos internacionales? ¿De qué sirve esta estructura del Sistema si está perjudicando la casa que habitamos los humanos?

Desde el Rockaware, hacemos música de consciencia para la innovación social. Creamos canciones que bailamos con un mensaje de unidad y mejora de actitudes y conductas. Hay temas musicales que son conferencias o ensayos, para que se reflexione de forma amena y tranquila, sin eludir la responsabilidad que cada ciudadano tiene con su entorno inmediato.

 

¿DINERO? ¡Esta es la gran trampa!

Ante una epidemia global, frente a un virus mortal, lo único que vale es el antídoto, la vacuna. Nadie quiere un montón de papelitos con dibujitos para inyectarse en las venas. Pero en la actualidad, ¿quién quiere la vacuna del covid-19? ¿Alguien quiere que la pandemia lo arrastre hasta la muerte cierta? La supuesta enfermedad y posible contagio, ¿es de verdad una posibilidad o se trata de un asesinato deliberado?

El antídoto… para nuestra «sociedad enferma»… es LA ENERGÍA. 

Es así de sencillo, así de fácil. Cada persona contiene el antídoto que salva a nuestra raza.

El antídoto es la energía, la vida que se celebra. El antídoto es la consciencia del alma, el libre albedrío que se activa. El antídoto es la verdad hermosa del amor en libertad.

EN VEZ DE EXPLOTACIÓN… ¡EXPLORACIÓN! – EN VEZ DE REVOLUCIÓN… ¡EVOLUCIÓN!

HACE FALTA MÁS BUDISMO… MÁS TAO… MÁS ROCKAWARE.

No se puede ser completamente humano sin música.

Francamente, las personas de nuestra época, sobretodo los ciudadanos del mayor número de ciudades, necesitan poner el freno de mano. Detenerse. Poner su vida en pausa. Para encontrar en sendero al alma y abrazarse por dentro. Hace falta diálogo interior. Consciencia de unidad. Empoderamiento ciudadano. Propongo que la música Rockaware sea un bálsamo suave y amable que nos reúne. Invito a los artista a escribir desde un contenido que sume, que estimule, que ayude a encontrar luz. Solicito a las emisoras de radio que rompan el molde de grupos y cantantes «del Sistema» para que la voz del alma se escuche como grito que alerta de la alternativa de una sociedad que se mejora a sí misma desde los principios humanistas fundamentales.

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