ASTRO DE MÉXICO

Ol Sasha experimenta diferentes maneras de comunicarse con el público. Explora la utilidad de la música y su función social. El ciudadano convertido en artista ha liberado su voz que nace de sus entrañas más profundas. Ha encontrado su carácter vocal que da forma al genero musical Rockaware. Dota de una presencia singular a sus interpretaciones. Las canciones se sienten de una manera muy particular.

 

Cuando la consciencia despierta ya no vuelve a dormirse jamás.

El Rockaware es un facilitador.

Estábamos en una pequeña emisora de radio local, el locutor preguntó durante la entrevista: ¿A qué cantante te pareces?

Ol Sasha lo miró a los ojos y sonrío traviesamente, respondiendo a continuación:

“Me parezco a mí, a la verdadera esencia de quién soy en mi profunda alma. Pero ya sé a qué te refieres… la gente necesita un referente para ubicarse ante el desconocido del que nunca ha oído hablar. Entonces te digo que me parezco a una especie de Frank Sinatra, a lo Julio Iglesias, con una mezcla del primer salvaje Elvis Presley, antes de que fuera domesticado por el Sistema. Con un toque de puro Michael Jackson que no olvida a Ray Charles y Ella Fitzgerald, Stevie Wonder y Whitney Houston, Bruno Mars y Beyoncé Giselle Knowles-Carter”.

El locutor reaccionó con sorpresa, y señaló: Oh! Toda una brillante estrella.

Ol Sasha añadió “No como las estrellas de Hollywood… No quiero una estrella con mi nombre en el paseo de la fama, para que la gente me pisotee a diario. Me elevo como el humo al cielo, para situarme como un astro que vibra en México… así me gustará que me llamen: el astro de México. México es la puerta de Latinoamérica. No me considero un cometa fugaz… transmito el cosmos que late en mi alma. Lo pongo en cada nota, en cada melodía, en cada palabra pronunciada con la energía que anhela aunar esfuerzos. Esfuerzos para levantar la sociedad mejorada que urge en la Tierra”.

Una vez terminada la entrevista, a micrófono cerrado, el locutor exclamó:

Bienvenido a esta puerta abierta para ti, astro de México.

Ambos sonrieron. Se dieron un abrazo largo y sincero. Ese día no llevaba la cámara, pero recuerdo perfectamente cada instante. Fui testigo del bautismo de Ol Sasha como “El astro de México”. Fue una experiencia muy agradable. Lo confieso.

 

 

Ol Sasha reside en México. España le cerró las puertas. No permitieron que el artista debutara en una cárcel de mujeres. Solicitó poder cantar algunas de sus primeras producciones. Quería amenizar la tarde del domingo de las reclusas. La primera canción de la lista era «ME ARREPIENTO». En el tema detalla una vivencia personal.

Ojalá hubiera más cantantes y magos y comediantes y personas que cuentan chistes con moraleja. Personas del show business que acudan a este tipo de actividades, ideales para facilitar la inserción social. Dignifica al artista. Cautiva al auditorio, que levanta su autoestima. Honra a la institución, tanto como al personal carcelario.

Ol Sasha no solicitó honorarios profesionales. Sólo pidió a las autoridades españolas una fecha en el calendario. Pidió el espacio y la oportunidad de cantar ante las mujeres presas. La petición fue denegada. Hubo una respuesta oficial, lo suficientemente ambigua para interpretar la negativa y, aunque el artista insistió y argumentó su disposición, señalando las ventajas de las actividades de ocio para las mujeres en cautiverio. A pesar de que dichas actividades facilitan el regreso a la sociedad. A pesar de que la lista de canciones seleccionada quería evitar la sensación de exclusión o marginación. A pesar de la publicidad institucional sobre las prisiones, en favor de la interacción con la sociedad, para evitar el aislamiento total a causa del confinamiento. A pesar de todo lo mencionado, aún así se impidió el contacto de Ol Sasha con la población privada de libertad. No pudieron pasar una tarde de domingo… entretenidas.

Me comentó Ol Sasha que tal vez un día lejano España fuera la Madre Patria. Pero durante sus tres meses de estancia en Madrid, después de pasar ocho largos años fuera de su país natal, lo decepcionaron. Añadió: «Me encanta estar en este lado del mundo… las personas son más alegres y hospitalarias, y también, mucho más abiertas».

Supe que Ol Sasha intentó ofrecerse a varios programas de televisión para realizar una entrevista sin remuneración económica. Escribió emails a locutores de radio y jefes de redacción de periódicos. Planteaba una «entrevista de valor humano». Argumentaba en su escrito que él era el ejemplo de que «los sueños nunca mueren» y su testimonio podía tener una favorable repercusión social.

Presentaba la evidencia de que en toda la historia de la música mundial, jamás ha habido un cantante que debute después de cumplir medio siglo de edad. Ol Sasha lo hizo en la primavera de 2019, publicando cuatro discos en las tiendas virtuales. Mantiene actualmente unas 150 canciones en streaming. Su sueño, se ha convertido en un proyecto musical de carácter social.

Este nuevo estilo que ha inventado, sigue todavía ocupando un segundo plano en la esfera de la industria musical. Sin embargo, su persistencia y amor, logra que cada día más personas se sienten a escuchar su canciones Rockaware. Consigue que reflexionen sobre la vida y el mundo en el que viven. De algún modo… puede afirmarse que Ol Sasha nace en México con el comienzo de la década del 20.

 

 

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