ARTESANÍA VOCAL

La música es el lenguaje del alma.. no es fácil entenderlo desde la razón y la técnica. Únicamente se logra desde la vibración honesta.


La voz del artista, siempre está en condiciones óptimas si el artista está bien en su piel, si está en armonía con su intimidad, si lo que expresa cantando está en línea con sus convicciones y vivencias y principios de vida… al menos, así sucede conmigo.

Desde hace años no tomo leche, más por mi respeto a los animales… entiendo que la leche es el alimento para la cría de la vaca y que robársela, como hacemos los humanos, es un crimen. Detesto la crueldad animal. Los métodos utilizados en las granjas industriales son brutales para cualquier ser vivo. Ahora descubro que los lácteos producen flemas y mucosidad, por lo que son contraproducentes para los cantantes.

Cosas como saber respirar, mantener el cuerpo hidratado, reír y sentir ganas de bailar y cantar, son elementos fundamentales para que la alegría fluya por las venas de nuestro ser. De manera que cualquier cosa que se hace, se hace desde la consciencia y el amor, disfrutando de la acción que en mi caso, siempre intenta tener una trascendencia social de mutuo beneficio.

Si te sientes alegre actúas con alegría.. si beneficias a la sociedad, te beneficias a ti mismo.

Recuerdo que se acercó y me preguntó… «Me han dicho que eres músico, ¿qué instrumento tocas?». Se quedó sorprendida cuando le expliqué que yo era el instrumento, que mi alma se proyectaba a través de mi cuerpo, y que la expansión de la energía existía porque compartía mi vibración con las demás personas. Ella no estuvo de acuerdo conmigo. Dijo que si no tocaba un instrumento como la guitarra, tan sólo era un cantante. No insistí, para que ella comprendiera, que el cantante utiliza su alma como instrumento. No le dije lo que sentía… que la sana vibración que compone la melodía, son las notas de la vida que palpitan en mi esencia.

El futuro está en el sonido y la música. No está en lo visual y la imagen. El oído es mucho más rápido y efectivo que los ojos y la vista.

Es posible desarrollar el oído si sabes conectarte con la propia naturaleza intrínseca del ser, pero también, con la majestuosa Naturaleza. Me gusta meditar a menudo, sonreír con los ojos y la actitud abierta y favorable de quien busca ayudar, en vez de crear conflictos.

Necesito sentir el viento en mi nuca, el beso frío de la ola que acaricia mis pies desnudos en la playa. Admirar un valle o un lago o la bóveda celeste en las noches oscuras y profundas, lejos de las ciudades, para apreciar el cosmos en su totalidad. Entendiendo que las partículas del cosmos conforman mi cuerpo.

Cuando el estado de ánimo es sosegado, escribir, difundir ideas, es mucho más fácil y agradable. La inspiración te llega sin forzarla… nunca he sentido que los estimulantes sean imprescindibles durante el proceso creativo. Por cierto. Unos pocos estiramientos al levantarse en la mañana, alivian cualquier amenaza de tristeza. Ejercitar el cuerpo, es activar el alma. Una respiración consciente desde el abdomen, evita la aparición de la depresión, estimulando el buen humor. ¡Ah! Descansar. No dormir… si no, permitir al cuerpo recargar sus baterías de energía. Es necesario para que todo lo demás mencionado anteriormente, suceda apaciblemente y sin constricción.

Cantar y bailar es danzar con la vida… es un dejarse llevar en la vibración para que el alma tome el control… entonces entras en la dimensión de la música y te conviertes en una nota, una melodía, un ritmo, un suspiro de vida que se materializa.

Cuando hace años impartía talleres de oratoria, siempre preguntaba al auditorio qué es más importante… si lo que se dice o el cómo se dice. En mi opinión, lo relevante, es aquella información que se transmite, más que la forma en como se transmite. Sin embargo, en nuestra civilización, la manera de hacer llegar los datos es lo que se valora y se premia. Por ejemplo, se prefiere lo inmediato y rápido, los deslumbrante y llamativo, por lo que no hay mucho espacio para la verdad y el disfrute placentero de la experiencia. Demasiados elementos decorativos, arruinan la pureza del mensaje. Pero es nuestra realidad actual.

Hoy me siento gratamente satisfecho, porque al crear este nuevo genero musical denominado Rockaware, realizo un homenaje a la innovación social. Potencio la literatura y la poesía en la música, además de la pedagogía y la terapia en las canciones que se convierten en mantras efectivos. Todo lo que considero importante en la vida, es de lo que hablo. Disfrazando el ensayo filosófico o la conferencia de carácter espiritual, en un breve relato. Lo hago con un gran respeto. Proporcionando la información que considero «de valor» de forma amena, intentando que sea divertida. Así se favorece la asimilación.

Transmito mis inquietudes y verdades a través de la canción, los gestos, la modulación de la voz. Los ritmos y las melodías se alternan en un escenario donde el publico que asiste, viene dispuesto a escuchar y disfrutar, igual que cuando entra en la sala de cine. Las personas prestan atención al artista. Por ello tenemos una responsabilidad social con aquellos conocimientos presentados públicamente.

De mi parte, asumo cada frase de mis composiciones… incluso aliento a descubrirlas y ponerlas en practica en la trayectoria cotidiana. Una canción es fácil de recordar. Es agradable de tararear. La música es un canal perfecto para mejorar la sociedad.

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